Define el resultado y la decisión humana

Delegar empieza por explicar el resultado que necesitas. Describe qué materiales puede utilizar el empleado, qué formato debe entregar y qué criterios harán que el trabajo sea útil. Añade dónde necesitas intervenir: aprobar un texto, elegir entre opciones o confirmar una acción externa.

Por ejemplo: «Prepara una propuesta para este cliente con las tarifas adjuntas. Señala los datos que falten y deja el correo listo para mi revisión». La persona conserva la decisión sobre la oferta y el envío, mientras el empleado organiza la información y prepara la entrega.

Conecta solo lo que exige el encargo

La metáfora de los cables ayuda a visualizar la configuración: cada empleado se conecta a determinados recursos y acciones. Una conexión puede permitir leer información; otra acción puede requerir aprobación. En iabot, los permisos expresan tres decisiones: Denegar, Pedir mi aprobación o Permitir sin preguntar.

La skill aporta el método para hacer el trabajo. El permiso autoriza la acción. Tener unas instrucciones de correo no concede un buzón; conocer un procedimiento de publicación no autoriza a publicar. Revisa también qué cuentas concretas y qué herramientas tiene disponibles el empleado.

Utiliza puntos de revisión comprensibles

  1. Acuerda primero el objetivo y las fuentes que deben prevalecer.
  2. Pide un plan cuando el encargo tenga varias etapas o requisitos pendientes.
  3. Comprueba una primera muestra antes de aplicar el proceso a un lote completo.
  4. Revisa el contenido y el alcance de las solicitudes de aprobación.
  5. Abre el entregable y verifica que satisface el encargo antes de utilizarlo.

Amplía la autonomía a partir de evidencia

Si un trabajo se repite, conserva el procedimiento y registra qué correcciones fueron necesarias. La calidad se observa en resultados concretos: datos correctos, archivos utilizables, referencias comprobables y acciones realizadas en el lugar previsto. Esa información permite decidir qué parte del proceso puede ganar autonomía.

Mantén la revisión humana donde aporta criterio o compromete a la empresa. Si cambia el proceso, una aplicación o el destinatario, vuelve a comprobar los permisos y el resultado. Dirigir un empleado IA consiste en construir una forma de trabajar que tu equipo entiende, puede revisar y puede ajustar cuando sea necesario.

Fuentes y documentación