Describe qué debe ocurrir y cuándo

Puedes pedir al empleado que prepare trabajo para una fecha o que repita un procedimiento. Da el objetivo completo y la frecuencia: «Cada lunes a las 9:00 revisa las solicitudes recibidas y prepara un resumen para mí». Cuando una fecha pueda resultar ambigua, indica día, mes y zona horaria si el equipo trabaja desde lugares diferentes.

Una tarea puntual y una rutina recurrente tienen usos distintos. La primera responde a una necesidad concreta; la segunda repite un objetivo. En ambos casos, comprueba la confirmación y la entrada correspondiente en Agenda antes de confiar en la programación.

Revisa la primera ejecución

  1. Define el material de entrada, el resultado y la persona que debe revisarlo.
  2. Indica la fecha, hora o frecuencia con precisión.
  3. Comprueba la programación guardada y corrige cualquier interpretación distinta de la que necesitas.
  4. Verifica que el empleado conserva las conexiones y los permisos requeridos.
  5. Revisa el primer resultado y ajusta el procedimiento antes de ampliar su frecuencia o alcance.

Actualiza o detén la programación

Puedes pedir cambios, pausas o cancelaciones y revisar su efecto en Agenda. En la edición de un apunte, la cancelación requiere confirmar la acción. Comprueba que el cambio quedó guardado, especialmente si la interfaz muestra un error o pide reintentar.

El hecho de programar un trabajo no concede nuevos permisos. Si la rutina llega a una acción que necesita aprobación, esa decisión sigue siendo necesaria. Una conexión caducada, un archivo que ya no está disponible o un cambio de instrucciones puede impedir que se complete el objetivo; revisa esos requisitos cuando cambie el proceso.

Fuentes y documentación