Empieza por una forma de trabajar comprobada
Una skill propia resulta útil cuando el equipo repite un procedimiento y quiere conservar sus criterios. Por ejemplo, preparar un presupuesto, revisar un documento antes de entregarlo o transformar un informe en una presentación. Describe las entradas, los pasos, el formato de salida y las comprobaciones de calidad.
Evita guardar como procedimiento permanente los datos de un único cliente o un encargo puntual. La skill debe poder reutilizarse cambiando los materiales de cada trabajo. Los hechos y preferencias que conviene recordar pertenecen al contexto o a la memoria del empleado.
Prepara la habilidad
- Abre la Biblioteca de skills y entra en Crear skill.
- Escribe un nombre reconocible, un objetivo y los pasos que debe seguir el empleado.
- Añade material de referencia cuando ayude a explicar el proceso. La asistencia permite preparar o mejorar el texto; un vídeo compatible puede servir como material para su análisis.
- Elige el ámbito: empresa, departamento o empleados determinados.
- Revisa el contenido completo y prueba el procedimiento con una entrada que conozcas antes de darlo por válido.
Conserva la revisión humana
Las habilidades que propone un empleado y las mejoras de procedimientos activos requieren revisión. La persona propietaria puede decidir si activa la propuesta, ajusta su ámbito o la descarta. Las versiones permiten revisar la evolución del procedimiento y comparar los cambios presentados.
Un buen criterio de aceptación es que otra persona pueda entender cuándo usar la skill, qué resultado espera y cómo comprobarlo. Si una mejora cambia herramientas, gastos o acciones externas, revisa esos requisitos además del texto. Activar un procedimiento mantiene las comprobaciones habituales de permisos y aprobaciones.