Cada tipo de información tiene un uso
El contexto del encargo reúne los mensajes y materiales necesarios para el trabajo actual. Los documentos conservan contenido de referencia. La memoria recoge hechos, preferencias y correcciones que ayudan a mantener continuidad. Las skills describen procedimientos que se repiten. Distinguir estas piezas facilita que el empleado utilice la información adecuada.
Por ejemplo, «el cliente prefiere presupuestos desglosados» es una preferencia; el catálogo que adjuntas es una fuente; «revisa cantidades, unidades y descuentos antes de entregar» puede formar parte de una skill. La fecha de una reunión pertenece al encargo o a la agenda correspondiente.
Corrige de forma concreta
Cuando algo sea incorrecto, identifica el dato y su sustitución: «La persona de contacto para este proyecto es Ana; utiliza el correo del documento actualizado». Explica si la corrección afecta a una tarea concreta o a la forma habitual de trabajar. Revisa las confirmaciones y el resultado de los encargos posteriores.
Si otro empleado necesita la información, compártela mediante el recorrido autorizado o los materiales de la empresa que correspondan. La memoria privada de un empleado y sus habilidades nativas no deben suponerse compartidas automáticamente con todos los demás.
Mantén las fuentes vigentes
- Señala el documento y la versión de referencia al iniciar un trabajo importante.
- Aclara qué datos son hechos confirmados y cuáles son hipótesis o cuestiones abiertas.
- Corrige la información antigua cuando cambien las condiciones de un proyecto.
- Transforma en skill los pasos repetibles que hayan demostrado ser útiles.
- Comprueba de nuevo las cifras, nombres y compromisos antes de una entrega externa, aunque ya aparezcan en conversaciones anteriores.