Cada tipo de información tiene un uso

El contexto del encargo reúne los mensajes y materiales necesarios para el trabajo actual. Los documentos conservan contenido de referencia. La memoria recoge hechos, preferencias y correcciones que ayudan a mantener continuidad. Las skills describen procedimientos que se repiten. Distinguir estas piezas facilita que el empleado utilice la información adecuada.

Por ejemplo, «el cliente prefiere presupuestos desglosados» es una preferencia; el catálogo que adjuntas es una fuente; «revisa cantidades, unidades y descuentos antes de entregar» puede formar parte de una skill. La fecha de una reunión pertenece al encargo o a la agenda correspondiente.

Corrige de forma concreta

Cuando algo sea incorrecto, identifica el dato y su sustitución: «La persona de contacto para este proyecto es Ana; utiliza el correo del documento actualizado». Explica si la corrección afecta a una tarea concreta o a la forma habitual de trabajar. Revisa las confirmaciones y el resultado de los encargos posteriores.

Si otro empleado necesita la información, compártela mediante el recorrido autorizado o los materiales de la empresa que correspondan. La memoria privada de un empleado y sus habilidades nativas no deben suponerse compartidas automáticamente con todos los demás.

Mantén las fuentes vigentes

  1. Señala el documento y la versión de referencia al iniciar un trabajo importante.
  2. Aclara qué datos son hechos confirmados y cuáles son hipótesis o cuestiones abiertas.
  3. Corrige la información antigua cuando cambien las condiciones de un proyecto.
  4. Transforma en skill los pasos repetibles que hayan demostrado ser útiles.
  5. Comprueba de nuevo las cifras, nombres y compromisos antes de una entrega externa, aunque ya aparezcan en conversaciones anteriores.

Fuentes y documentación