Pruébalo en un ejemplo

El envío requiere tu aprobación. Revisa el mensaje y decide si lo autorizas.

Demostración educativa. No cambia los permisos de tu cuenta.

Tú conectas las capacidades

Piensa en los permisos como cables que conectan a un empleado con herramientas y acciones. Puedes dejar una capacidad desconectada, autorizarla o establecer que espere una decisión humana. Esta metáfora ayuda a entender el control, aunque algunas acciones admiten más detalle que un interruptor de encendido y apagado.

Las instrucciones y las skills describen cómo trabajar. Los permisos autorizan lo que el empleado puede ejecutar. Una habilidad importada, un mensaje externo o la colaboración con otro empleado no conceden por sí mismos acceso a una cuenta ni autorización para enviar o publicar.

Los tres estados

  • Denegar: la acción no está autorizada para ese empleado.
  • Pedir mi aprobación: el trabajo prepara una solicitud para que revises su alcance y decidas.
  • Permitir sin preguntar: la acción puede ejecutarse dentro de los accesos, capacidades y límites vigentes.

Configura y comprueba

Abre Permisos y autonomía del empleado. Revisa el perfil de autonomía y las capacidades concretas. Para las aplicaciones, distingue entre permitir una capacidad y conceder una conexión específica. Gmail, Outlook e IMAP se configuran por buzón desde Editar perfil → Buzones de correo. El presidente es quien puede guardar los cambios de permisos.

Si una acción requiere aprobación, abre la solicitud y revisa el contenido, el recurso y el destinatario. En correo podrás decidir Enviar o No enviar; cuando esté disponible, Pedir cambios permite ajustar el borrador. Resuelve cada solicitud según su contenido real.

Empieza con aprobación para los pasos que todavía estás aprendiendo a delegar. Después de revisar resultados repetidos, puedes decidir qué acciones quedan autorizadas. La autonomía se amplía por una decisión tuya y se ajusta a cada responsabilidad.

Fuentes y documentación